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Los mercados de criptomonedas adoptaron una postura defensiva el 7 de abril después de que Donald Trump advirtiera que "toda una civilización morirá esta noche" si Irán no cumplía con las exigencias estadounidenses relacionadas con el estrecho de Ormuz. Esta retórica afectó aún más el ya frágil sentimiento del mercado, con el Bitcoin cayendo hacia los 67.860 dólares y las altcoins también a la baja, ya que los inversores redujeron el riesgo.
La caída de los precios no se debió únicamente a la advertencia de Trump. Los mercados también reaccionaron al creciente riesgo de escalada en torno a Irán, el estrecho de Ormuz y la infraestructura regional clave. Reuters informó que el precio del Brent se situó en 111,69 dólares , un aumento de más del 50 % desde el inicio de la guerra, mientras que los precios del petróleo físico superaron con creces los de los futuros ante la intensificación de los temores sobre el suministro.
Los principales puntos de presión estaban claros:
Aumentan las probabilidades de un conflicto más amplio que involucre a Irán.
Mayores temores en torno al estrecho de Ormuz
El aumento de los precios del petróleo alimenta la preocupación por la inflación.
Sentimiento generalizado de aversión al riesgo en los mercados globales
Esto es importante para las criptomonedas porque Bitcoin y las altcoins aún se negocian como activos de riesgo en este tipo de entorno macroeconómico. Cuando los operadores anticipan una menor liquidez, un crecimiento más débil y una mayor presión inflacionaria, los activos especulativos suelen ser los primeros en sufrir las consecuencias. Este es precisamente el tipo de situación en la que la gestión del riesgo cobra más importancia que la convicción.
Bitcoin se comportó mejor que muchas altcoins, pero aun así sufrió presión. Barron's informó que BTC bajó un 2,6% hasta los 67.860 dólares , mientras que otro análisis de mercado mostró que Bitcoin rondaba los 68.560 dólares y que las principales altcoins como Ether, XRP, Solana y Dogecoin registraban pérdidas porcentuales mayores.
Ese rendimiento relativo es importante. En fases de aversión al riesgo, Bitcoin suele ser el activo menos vulnerable en el mercado de criptomonedas, mientras que las altcoins sufren mayores pérdidas. Si la situación geopolítica empeora, los operadores deberían esperar que las criptomonedas con mayor beta sigan siendo más vulnerables que BTC. La misma lógica se aplica al tamaño y el momento de las posiciones, por lo que el marco temporal óptimo para operar con criptomonedas cobra mayor importancia cuando las noticias empiezan a influir en el precio.

El riesgo real no reside únicamente en una venta masiva puntual, sino en la posibilidad de que el alza del precio del petróleo impulse las expectativas inflacionarias y prolongue el ajuste de las condiciones financieras. Según Reuters, la interrupción del tráfico en el estrecho de Ormuz está afectando a unos 12 millones de barriles diarios , aproximadamente el 12% de la producción mundial, mientras que los precios del crudo físico se acercaron a los 150 dólares por barril.
Ese tipo de impacto es perjudicial para los mercados especulativos. Si el precio de la energía sigue subiendo, los operadores podrían tener que anticipar un crecimiento más lento, una inflación más persistente y menos probabilidades de una política monetaria más flexible. En un escenario así, la cobertura con criptomonedas deja de ser teórica y se convierte en práctica.
Lo primero que hay que observar es si esta volatilidad se mantiene en los titulares o se convierte en una tendencia macroeconómica a largo plazo. Si el petróleo se mantiene elevado y la retórica se intensifica, las criptomonedas podrían seguir bajo presión incluso si se producen repuntes intradía. Reuters, AP y Barron's coincidieron hoy en el mismo mensaje: los mercados están nerviosos y la búsqueda de activos refugio ha regresado.
El segundo aspecto es la ejecución. En condiciones volátiles y dominadas por las noticias, las entradas pueden deteriorarse rápidamente y los volúmenes reducidos pueden amplificar las pérdidas. Es precisamente entonces cuando el deslizamiento en las criptomonedas cobra mayor relevancia, especialmente para las altcoins, que reaccionan con mayor intensidad que Bitcoin.
La amenaza de Trump a "toda la civilización" fue el detonante, pero el verdadero movimiento del mercado tuvo que ver con el riesgo. El petróleo se disparó, las acciones se debilitaron y las criptomonedas siguieron la misma tendencia de aversión al riesgo, con el Bitcoin cayendo hacia los 68.000 dólares y las altcoins mostrando aún menos resistencia.
Por ahora, la conclusión más clara es simple: esto no es un movimiento exclusivo de las criptomonedas. Se trata de un evento de estrés macroeconómico, y hasta que esa presión disminuya, los operadores deben esperar que Bitcoin se mantenga a la defensiva y que las altcoins sigan siendo la parte más débil del mercado. Para gestionar estas condiciones, el stop loss en el trading deja de ser un concepto básico para convertirse en una herramienta de supervivencia.
Debido a que estas declaraciones aumentaron los temores a un conflicto más amplio, a un alza de los precios del petróleo y a un endurecimiento de las condiciones macroeconómicas, los inversores adoptaron una postura de aversión al riesgo tanto en acciones como en criptomonedas.
Sí. El Bitcoin cayó, pero los informes de mercado mostraron que las principales altcoins como Ether, XRP, Solana y Dogecoin generalmente tuvieron un rendimiento inferior al del BTC durante la caída.
Estén atentos al petróleo, la situación en el estrecho de Ormuz y si la retórica se convierte en una mayor escalada. Si esas presiones se mantienen altas, las criptomonedas podrían seguir a la defensiva.
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